Maestro

Palabras para mi Maestro

Querido Maestro, no se como empezar, qué palabras utilizar para describirte, pero intentaré expresar todo lo que significas en mi vida, tanto personal como espiritual.

Maestro que me ha dado todo a cambio de nada, que me ha enseñado a escuchar a los demás, a poder entender que, lo físico y lo mental van unidos, que me ha enseñado a cultivarme, a tener una serenidad que nunca había sentido, hacer mi “TAO”.

Para mi eres Maestro de Maestros con mayúscula porque en tu escuela he aprendido a vivir de otra manera, mucho mejor, a tener mi mente en calma, a superarme cada día, en ser “MÁS FELIZ”.

María Gutierrez

Que mejor manera para dar a conocer la valía de César como persona y como Maestro, que contar de manera breve mi experiencia personal con él.

Hace más de 30 años que le conozco, llegue a él a través de la medicina, durante muchos años trató de manera magistral las lesiones deportivas de mis hijos. Es verdad, que durante todos esos años desconocía sus virtudes como Maestro de Taichi, quizás por su enorme humildad, pero es en los últimos años cuando algunos miembros de la familia hemos tenido algunos problemas de salud algo más serios y Cesar con su sabiduría y su forma de entender la medicina ha sido la única persona que ha sido capaz de sanarnos, era un momento y una situación difícil en nuestras vidas y fue capaz de devolvernos la ilusión para seguir adelante, solo una persona especial, un MAESTRO, es capaz de hacer algo así y de cambiar la vida de las personas.

Personalmente siempre le estaré agradecía como persona, como madre, como paciente y como alumna, gracias a sus clases de Taichi he aprendido a afrontar la vida desde otra perspectiva mucho más sana para la mente y el cuerpo. Aprender de un gran maestro de Taichi como es César me ha repercutido muy positivamente en todos los aspectos de mi vida, por ello puedo decir que me siento afortunada y agradecida de tener a César como Maestro.

Laura Hernández

Hablar de César es hablar de generosidad infinita. Cada una de sus clases parece estar preparada para ti, para que trabajes justo lo que necesitas en ese momento. No sabría explicar el cómo ni el por qué, ya que su Escuela es la ESCUELA DEL SENTIR y cuando sales de una sesión de entrenamiento, sientes que eres una nueva versión mejorada de ti misma. Llevo poquito tiempo en la Escuela, pero el trabajo es tan profundo que he notado un cambio gigante en mí misma y en mi vida. Cada día doy las gracias por poder formar parte de la Escuela, que para mí es como el hogar del bienestar. AGRADECIMIENTO es lo que siento al terminar cada clase.

Elena Botías

Querido Maestro:

Empezaría esta carta y la terminaría con una simple palabra, GRACIAS. Esa sería la palabra que lo resumiría todo en esta vida y más tratándose este escrito sobre tu persona. Tantos años que nos conocemos y sin saber realmente quien eras, ya incluso ahí me estabas regalando una bonita lección. Legué a ti en un momento difícil en mi vida, pero pese a lo negativo de las circunstancias me siento muy afortunado porque así pude descubrir que detrás de ese gran Doctor también había un gran Maestro.

Tantos años haciéndome tantas preguntas sin recibir respuesta alguna y de pronto cuando ya ni siquiera quería hablar conmigo mismo y había desistido en la búsqueda de esas respuestas, me tendiste la mano como Maestro y desde entonces gracias a tus enseñanzas mi vida cambió. Hasta he vuelto a recuperar ese sentimiento de amor que de niño tenía por la naturaleza, por los animales, por las plantas… un amor que había relegado al fondo de mi ser, como otro montón de cosas que seguro que siguen ahí debajo de tantos escombros que se han ido volcando durante todos estos años.

Todos tus alumnos y discípulos somos afortunados por poder ordenar y regir nuestra vida de acuerdo a tus enseñanzas.  Enseñanzas que nos regalas desinteresadamente en las clases de Taichi, enseñanzas que salen y llegan al corazón, enseñanzas que duelen, pero alivian, enseñanzas que incluso tu mente no entiende, pero si tu alma. Esas enseñanzas que solo un gran Maestro puede dar.

No me quiero despedir sin darte las gracias enseñarnos el camino para ser mejores personas, enseñarnos a cuidar y respetar nuestro cuerpo, por mostrarnos lo importante que es ser pacientes y flexibles, a ser indulgentes y bondadosos con todo y todos y la importancia de descubrir las cosas por nosotros mismos.

Muchas gracias Maestro por mostrarme como caminar en esta vida con cabeza y siento si alguna vez mi ignorancia como alumno ha podido perturbar tu bienestar como Maestro.
Agradecido a ti, Maestro y a tu Escuela.
Un abrazo

Vicente Gómez

Mi maestro: César Curiel.

A veces uno se pasa la vida buscando, y no sabe muy bien el qué, y de repente, sin saber cómo, uno se encuentra en la vida a César Curiel Sánchez, una gran persona de corazón infinito que te deslumbra con su sabiduría y su claridad. Me recuerda a un gran mago que te muestra cómo es todo y luego lo hace desaparecer, dándote una nueva oportunidad de que lo consigas por ti mismo. Eres mi maestro en la vida, y te estaré eternamente agradecido por tus enseñanzas y por el tiempo compartido juntos, tu alumno:

Fernando Gómez.

Cuando echo la vista atrás y pienso en como era yo antes de empezar las clases de taichi con el Sifu Cesar Curiel, a veces no me reconozco. Gracias a él he trabajado algunas formas de pensamiento que me provocaban mucha ansiedad y sufrimiento y si hoy puedo estar más tranquila y ver las cosas de otra manera es gracias a sus enseñanzas.

Las clases de taichi con el Sifú César Curiel son un bálsamo para la mente y para el espíritu.

Una de las cosas que más me sorprendían y me sorprenden de las clases de taichi, es que a veces siento como si estuvieran diseñadas para mí. Este es un sentimiento compartido por sus alumnos. Tal es su capacidad.

Eva Chimeno

Mi maestro es una persona extraordinaria en todos los sentidos que se desvive por nosotros, sus alumnos, para que logremos forjar nuestro camino en la vida. Con una bondad, amabilidad y saber hacer inimaginables nos guía día a día para que vayamos labrándonos un futuro, ayudándonos a conocernos mejor. Lo hace todo con mucha naturalidad, como sin esfuerzo, comprendiendo cómo nos sentimos en cada momento y haciendo que nos encontremos muy cómodos a la hora de realizar los ejercicios. Las lecciones que nos da son magistrales. En ellas denota mucha sabiduría, enseñándonos un poco de todo, desde alimentación hasta el conocimiento de la naturaleza humana, para ayudarnos en nuestro crecimiento como alumnos pero sobre todo como personas.

Miguel Monteserin.

Conocí a mi Maestro en la peor época de mi vida. Llegué a su consulta para tratarme de forma más eficaz y menos invasiva de una epilepsia recién diagnosticada. Y su primera pregunta fue:¿tienes muchos miedos? Esa pregunta me impactó tanto… Estaba claro que por alguna extraña razón él sabía más de mi propia vida que yo misma. Me curó y se convirtió en mi médico de cabecera.

A los dos años me invitó a mi primera clase de Taichi. Fue espectacular. No había visto a nadie hablar y enseñar así. Volví a casa feliz, con la certeza de que había encontrado algo maravilloso que iba a ser muy importante en mi vida. Y así es desde hace ocho años.

Gracias a mi Maestro he ido descubriendo esos miedos que no sabía que tenía. Él me ayuda a vencerlos y me enseña a ser más fuerte. GRACIAS Sifú por mostrarme tantas veces el paraíso en la tierra y enseñarme a ser más feliz.

Patricia Rafael

error: ¡Está muy feo lo de copiar!